Al salir de la ducha, de la piscina o al pasear por la playa, dejamos un rastro de marcas de nuestros pies. Estas huellas son únicas para cada persona y proporcionan valiosa información sobre la forma en que pisamos y la salud general de nuestros pies. Es lo que se conoce como la huella plantar.
La huella plantar ofrece datos significativos sobre el tipo de pisada, arco del pie, distribución del peso y posibles problemas podológicos. El análisis de estas huellas se realiza a través de métodos como el escaneo computarizado, la observación visual o la baropodometría. Esto permite a nuestros podólogos determinar la mejor manera de proporcionar un tratamiento adecuado para cualquier problema relacionado con los pies.

Tipos de huella plantar
Aunque hay gran variedad de huellas según el tipo de pies hay 4 que son las más habituales en consulta. Un pie normal es el que no presenta ningún tipo de deformidad a la hora de dar el paso. Tiene tres zonas de apoyo, en el talón, en la parte delantera y en la zona lateral externa del pie. Así pues, el arco plantar modifica el tipo de huella

Pie plano
Un pie plano tiene un descenso del arco plantar y se da cuando se tiene menos arco del habitual, es decir, el eje del pie se inclina hacia dentro. Además de detectar el pie plano porque hay menos arco de lo normal, pueden aparecer dolores en la musculatura de la zona interna de la pierna y en el dorso al hundirse el pie. Lo más importante en un pie plano es su apellido. Puede ser flexible, semi flexible o rígido. Para saber de cuál se trata se realizan diferentes test biomecánicos:
- Test de Jack: Consiste en subir el dedo gordo del paciente. Se tiene que formar el arco y, si no es así, es positivo.
- Heel Rise Test: Cuando el paciente se pone de puntillas se tiene que formar el arco y el talón desplazarse hacia fuera. Si no se forma, es positivo.

Pie Valgo
Cuando nuestro talón presenta una desviación lateral hacia la parte interna del pie, es probable que suframos el llamado pie valgo. Es una afección del pie que puede ir asociada al pie plano y constituye una de las principales causas de lesiones y sobrecargas en otras partes del cuerpo. El pie valgo se caracteriza por meter el pie hacia dentro cuando caminamos. Puede provocar la aparición de otras afecciones como la fascitis plantar, juanetes, dedos en garra o artrosis de rodilla.

¿Cómo se analiza la huella plantar?
Existen multitud de métodos de obtención de la huella plantar para su análisis biomecánico. En las últimas décadas, el análisis informatizado es el que se está imponiendo como el más utilizado debido a su gran utilidad.
Sea cual sea la metodología que empleemos para analizar la huella plantar, se debe decir que es una prueba imprescindible en la valoración biomecánica de cualquier paciente o deportista que sufra molestias al caminar o realizar deporte (o simplemente quiera saber más sobre su pisada o a modo de prevención).
El pie es la única parte de nuestro cuerpo que tiene contacto con el medio en el que nos movemos. Por lo que, según la forma en que lo haga, tendremos unas consecuencias que pueden ser causantes de alteraciones biomecánicas.

En Podofeet realizamos este análisis de la huella del pie, en estático y en dinámico, mediante la denominada baropodometría. La prueba está incluida dentro del estudio biomecánico de la pisada. Es importante destacar que la huella plantar por si sola, sin realizar una exploración física del resto de la biomecánica del paciente, no es recomendable para diagnosticar.
En Podofeet disponemos de sistemas baropodométricos en forma de plantillas instrumentadas, que nos permiten realizar todo este análisis pero de una forma más específica para el pie del paciente. Así, es posible determinar si el calzado puede ser el causante de cualquier molestia debido a un mal apoyo plantar con el mismo.

La baropodometría nos proporciona información similar a la colorimetría sobre cómo distribuye el peso el pie al caminar, utilizando datos dinámicos de las huellas plantares. También nos muestra cómo se desplaza el centro de presiones de cada pie.